Herstory: She Can Go and Do


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The ‘Herstory: She Can’ series profiles women who pursue their passions. Each have stepped up with courage, a message, and a willingness to share her own odyssey.

We are excited to share stories from two generations of women from one family in the Herstory series. Last week Mary shared with us. Today’s entry comes from her mother, Goldie, a woman who touched and inspired many.


I begin my bucket list of the 101 things I want to do before I die when I was a mere 80 years young. One day after my husband of 56 years had crossed over to the other side and I was feeling sad, my pal Polly asked me, “Goldie have you begun your BID list yet?” I had no idea what she was even talking about, so I asked for details. A BID list is your Before I Die list, now commonly known as, your Bucket List.

I grow up during the Depression in the American Midwest in an Orthodox Jewish home where we spoke Yiddish. My parents had each stepped onto a ship from Russia to the new world. My father did this as a boy in 1904, and my mother as a teenager in 1912. Some believe a matchmaker brought them together. My father was worldly, my mother not so much. I will always remember what my mother told my two sisters and I.  She said, “Girls, when you have the chance to go and do, do so.”

I grabbed my mother’s advice with both hands. I never doubted the power or gift, of her words.

With the help of my adventure/travel partner, who also happens to be my daughter, Mary 40 years younger than I, we went places.

To celebrate turning 80 I went hot air ballooning. Two nice looking Spanish-speaking men tried to pick me up.

When I turned 81 I rode a camel to dinner in Australia marking my fourth continent to visit. Mary had captured camels in the outback; I one upped her, and rode one.

At 82 I went skydiving. I was strapped to a fellow that had made over 10,000 jumps. There was no time to be afraid. I just looked around at everything while I was up there. The next day I had my first ever motorcycle ride. On a Harley Davidson nonetheless, with a man in a leather jacket that I meet at a gas station.

When I turned 83 I went up in a helicopter to look at Christmas lights over Tucson. It was fun, but really pretty tame.

To celebrate turning 84 I took a ride in a glider. It was so quiet. The cute pilot and I had quite a conversion.  He pointed out and talked about all of the mountains we were looking at from above.

I went wild at 85 and rode not in, but on a racecar. Racecars have only one seat. I did not want to drive, just ride. So I climbed up on the trunk and put my legs through where the back windshield should have been. I hung onto the roll cage bar. They made me wear a helmet, which really messed with my hairdo. But it was worth it.

Later that year I rode the mechanical bull at the county fair. I knew Mary had ridden one. I did not want her to get ahead of me.

Wanting to get to all seven continents, Mary and I took a small group tour to Asia. At 86 I climbed the Great Wall, cruised down the Yangtze River and visited the Terra Cotta Warriors. Standing on the Great Wall of China was the highlight of my life.

Lion Sitter

Photo By Mary Shideler

When I was 87 and knew it was now or never, Mary and I journeyed to Africa. I flew in a helicopter over Victoria Falls, rode an elephant into the bush, sat on a lion and lived to tell.

My last big adventure came at age 88 when I walked on the glass skywalk over the Grand Canyon in Arizona.

A few months later, I fell and broke my hip. That really cut down on my adventures, but I still managed to ride in a four-passenger four-wheel-drive banana car.  Soon I began to attend the local roller derby bouts just to watch.  The girls made me their team mascot.

A few days after I turned 93 years old, I closed my eyes for the last time on planet earth and departed into the next world.

I got to six of the seven continents. Did things I had never dreamed of. And managed to cross off 70% of the items on my bucket list. So I have to ask,  “Have you begun your Bucket List yet?” What are you waiting for?

Like my mother said, “Go and do.”

 

Su Historia: ella puede ir y hacer.

Traducción por Henry Tovar

La serie de “Su Historia: ella puede” reseña el perfil de mujeres que persiguen sus pasiones. Cada una de ellas ha dado un paso al frente, con coraje, un mensaje y la voluntad de compartir su propia odisea.
Estamos muy contentos de compartir la historia de dos generaciones de mujeres de una misma familia en esta serie. La semana pasada Mary compartió con nosotros. La entrada de hoy proviene de su madre, Goldie, una mujer que toco e inspiro a muchos.

Comienzo mi lista de las 101 cosas que quiero hacer antes de morir, cuando tenía apenas 80 años de joven. Un día después que mi marido de 58 años había cruzado al otro lado y me estaba sintiendo triste, mi amiga Polly me pregunto, “Goldie ¿ya has comenzado tu BID*?” no tenía idea de que me estaba hablando, así que le pedí detalles. Una lista BID es tu lista de cosas por hacer “Antes de Morir”, hoy conocida como “BucketList”.

Yo crecí durante la gran depresión del medio oeste de Estados Unidos en un hogar Judío Ortodoxo donde hablábamos Yiddish. Mis padres habían subido cada uno en un barco proveniente de Rusia hacia el nuevo mundo. Mi padre hizo esto cuando apenas era un niño en 1904, y mi madre cuando era un adolescente en 1912. Algunos creen que un casamentero los unió. Mi padre era mundano, mi madre no tanto, siempre recuerdo las palabras que nos dijo mi madre a mis hermanas y a mí. Nos dijo, “Chicas, cuanto tengan la oportunidad de salir y hacer algo, háganlo”.

Agarre el consejo de mi madre con mis dos manos, nunca dude de la potencia o regalo de sus palabras y fui a lugares, con la ayuda de mi compañera de aventura/viaje, que también es mi hija y 40 años más joven que yo.

Para celebrar mi cumpleaños 80 me monte en un globo de aire, dos hombres de mirada agradable y de habla hispana trataron de ayudarme.

Cuando cumplí 81 monte a caballo camino a la cena en Australia, marcando así mí cuarto continente visitado. Mary había tomado unos camellos yo decidí seguirla y monte uno.

A los 82 anos hice paracaidismo, estaba atada a un joven que había hecho más de 10.000 saltos. No había tiempo para tener miedo. Yo miraba todo a mí alrededor mientras estaba allí. Al día siguiente tuve mi primer paseo en motocicleta. En una Harley Davidson, con un hombre que llevaba una chaqueta de cuero el cual conocí en una estación de gasolina.

Cuando cumplí 83 monte un helicóptero para ver las luces de navidad sobre Tucson, fue divertido y bastante calmado.

Para celebrar mis 84 di una vuelta en planeador. Fue muy tranquilo, el piloto y yo tuvimos una gran conversión. Señalo y hablo de todas las montanas que mirábamos desde arriba.

Fui salvaje a los 85 y me monte no dentro, si no sobre un auto de carreras. Estos coches tienen un solo asiento, y yo no quería conducir, si no simplemente pasear, así que me subí a la maleta del auto y puse mis piernas en el parabrisas trasero a través de la barra antivuelco, me hicieron usar un casco que hizo que me despeinara, pero valió la pena.

Más tarde ese año monte un toro mecánico en la feria del condado, yo sabía que Mary había montado uno anteriormente, así que no quería que se me adelantara.

Queriendo llegar a los 7 continentes, Mary y yo tomamos un pequeño tour grupal de viaje con destino Asia. A los 86 anos subía la gran muralla, navegamos el rio Yangtzé y visite los guerreros de terracota.
Estar parada a los pies de la gran muralla china fue el mejor punto de mi vida.

Lion SitterCuanto tenía 87 sabía que era ese momento, el ahora o nunca, Mary y yo viajamos a África, volé en un helicóptero sobre las cataras victoria, monte un elefante en el monte, me senté sobre un león y viví para contarlo.
Mi última gran aventura llego a los 88 años cuando camine en la pasarela de cristal sobre en Gran Cañón en Arizona.

Unos meses más tarde me caí y me rompí la cadera. Eso realmente termino mis aventuras, pero igual pude manejar la situación y montarme en un coche banana 4×4 para cuatro pasajeros. Luego empecé a asistir a los “roller derby bouts” locales solo para ver. Las chicas me hicieron la mascota del equipo.
Pocos días después de cumplir 93 años de edad, cerré mis ojos por última vez en el planeta tierra y partí hacia el siguiente mundo.

Logre ir a seis de los siete continentes, hice cosa que nunca había sonado y logre tachar el 70% de las cosas que tenía en mi lista, así que tengo que preguntar, “ ¿ya has comenzado tu lista? ¿Qué estas esperando?
Como mi madre dijo, “ve y hazlo”.

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