The Madness Begins


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“Here.” Dani points at the map, “the forest is madness, and there is a lot of snow,” he looks up to make sure we appreciate how serious this undertaking is. He downloads routes to our GPS. “You must follow my tracks here exactly.”

There is a sense of responsibility down here. If someone tells you how to get somewhere, until you arrive safely, they feel responsible. He wants to make sure we are able and equipped. Showing us a route along the Andes starting from one Beagle Channel, he seems pleased we are amenable to the route. But it is tricky and precise navigation, and he has been in these mountains for 20 years. Designs adventure races, even. He offers that he has a day off coming up and will get us started. We enthusiastically accept his generous offer.

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Kicking off with Coach

 

The sun rises at 54° S this time of year at 4:30 a.m., and doesn’t set until 10. At 8 a.m. the next morning, Dani & Elena meet us and we drive out to the lighthouse at the end of the bay into Ushuaia. On the Beagle Channel, along a strip of seaside mooreish grass, incomprehensibly thick and green, rolling small hillocks, a massive bull lounges. We move quickly and give him a wide berth.

Into a tall and gnarled forest bathed in green. Even the rays of sunlight which pierced the canopy were in hues of green. The 4×4 track is boggy in the rich black soil. We leave the roads and begin to navigate up through the trees and gullies, breaking out into peat moss meadows, our footsteps squelch and compress this plush carpet. Conscientious of the effects of our footfalls, we fan out to avoid repeatedly stepping on the same spots. Resilient and fragile ecosystems we cross.

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Coastal forest

At tree line, we take a break. View into the mountain bowl ahead and the Beagle Channel below. “Winter has not let go,” Dani comments. We begin up the snow field toward our first of 3 passes that day.

10 km of alpine traverse and stretched ahead of us. Dippin Dots graupel fell down from the sky. Mosses in groovy green and orange carpeted the rocks around pools of water which reflected the behemoth mountains. The toe of the Andes. The only place they run east to west.

To the west, Mt. Olivia, draped in hanging glaciers. Her bruja’s hat peak swirled in clouds. We traversed the balcony below the jagged 5 brothers.

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Mt Olivia, first summited by Padre de Agostini

It certainly was tricky terrain, cliffs to one side, jagged rise to the other snow covering all of it. Snow swept mightily by and with the element of wind coming out of the south, from of the channel.

Stopping for lunch, Dani laughed as Neon & I pulled out bags of candy to supplement our lunches. “These are your happy bags,” he chuckled. We like the name and have kept it.

The traverse down was steep and snowy. Constant reminder to take it slow and careful. Signs of avalanches at almost every aspect of the bowl.

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Easy does it

Arriving safely back at tree line, we had a snack above a beaver dam and then were soon back at Route 3. At the edge of a bog, Dani made a call and pointed us across to the trees. He had secured us permission to stay in Refugio Hachero (a refugio is a hug in the woods) just across this bird habitat paradise.

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We lit a fire in the old stove and tucked in to our sleeping bags. Asleep before the sun went down.

The next day was a similar routine. Soggy up. Tree line. Snow. Solitary. Our only company was a track of mystery hoof prints. Weather was kind. Another snow descent, though this time we found no use trail through the castor (beaver) madness, so the going was slow.

10 ½ hours later, we crashed, exhausted, into our tents.

The mountains along the south of Tierra de Fuego are are lovely and a good training ground for what is yet to come.

La locura comienza

Traducción por Henry Tovar

¨Aquí¨. Dany señala el mapa, ¨el bosque es una locura, y hay una gran cantidad de nieve¨, miró hacia arriba para asegurarse de que apreciamos cuan seria esta aventura es. descargó rutas a nuestro GPS. ¨Deben seguir mis huellas aquí exactamente. ¨hay un sentido de la responsabilidad aqui abajo. Si alguien te dice como llegar a un lugar, hasta que llegues de forma segura, ellos se sienten responsables. Quizo asegurarze de que seamos capaces y estemos bien equipadas. Nos muestró unas ruta a lo largo de los Andes a partir de un canal Beagle, parecía estar contento que estuvimos de acuerdo con la ruta. Pero es complicada y de navegacion precisa, el ha estado en estas montañas por 20 años. Incluso diseñando carreras de aventura. Se ofreció a ayudarnos a empezar en un día libre que tendría. Con estusiasmo, aceptamos su oferta generosa.

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El sol se elva a 54° S en esta época del año, a las 4:30 a.m., y no se pone hasta las 10. A las 8 de la mañana siguiente, nos encontramos con Dany Y Elena y nos conducen hasta el faro en el extremo de la Bahía de Ushuaia. En el canal Beagle, a lo largo de una franja de césped junto al mar Mooreish, incomprensiblemente espesa y verde, pequeños monticulos rodando, unos asentamientos masivos de toros. Nos movimos rápido y los rodeamos.

En un bosque alto y nudoso, bañado en en verde. Incluso los rayos del sol que atravesaban el dosel estaban en tonos verdes. La pista 4 x 4 es pantanosa en el rico suelo negro. Dejamos las carreteras y comenzamos a navegar a través de los árboles y barrancos, rompiendo en prados de musgos de turba, nuestros pasos silencian y comprimen esta alfombra de felpa. De conciencia de los efectos de nuestras pisadas, que se abren en abanico para no pisar repetidamente en los mismos puntos.

Ecosistemas resistentes y frágiles que se cruzan.

En la línea de árboles, nos tomamos un descanso. Ver en el recipiente de montaña por delante y por debajo del canal Beagle. ¨El invierno no lo suelta¨. Comenta Dani. Comenzamos el campo de nieve hacia el primero de 3 pases ese día.

10 km de travesía alpina se extendia por delante de nosotros. Pequeños conos de granizo cayeron del cielo. Musgos en verde y naranja alfombraban las rocas alrededor de las piscinas de agua que reflejaban las montañas gigantes. El dedo del Pie de los Andes. El unico lugar donde corren de este a oeste.

Al oeste, el monte Olivia, envuelto en glaciares colgantes. Pico de su sombrero de bruja se arremolinaban en las nubes. Cruzamos el balcón por debajo de los dentados 5 hermanos.

Ciertamente fue un terreno complicado, acantilados a un lado, puntiagudos cubiertos de nieve, la nieve barrio poderosamente por y con el elemento del viento que viene desde el sur, desde el canal.

Parada para el almuerzo, Dani se echó a reír con Neon y me saco la bolsa de dulces para complementar nuestros almuerzos. ¨estas son sus bolsas happy¨, se rió. Nos gusta el nombre y lo hemos conservado.

La travesía hacía abajo era empinada y con nieve. Recordatorio constante para tomarlo lento y cuidadoso. Los signos de avalanchas en casi todos los aspectos de la taza.

Al llegar con seguridad de vuelta a la línea de los árboles, tuvimos un aperitivo por encima de un dique de castores y luego se fueron de vuelta al a ruta 3. En el borde de un pantano, Dani hizo una llamada y nos indicó a través de los árboles. Nos había conseguido un permiso para permanecer en el refugio Hachero ( un refugio es un abrazo en el bosque) al otro lado de este hábitat de las ave.

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Encendimos fuego a la estufa vieja y nos metimos en nuestros sacos de dormir. Nos dormimos antes que el sol se pusiera.

Al día siguiente una rutina similar. Correosos hacía arriba. Línea de árboles. Nieve. Solitaria. Nuestra única compañia era una pista de huellas de pesuñas misteriosas. El clima era amigable. Otro descenso de nieve, aunque esta vez no encontramos rastros de uso a través de la locura de los castores, por lo que el avance era lento.

10 horas y media mas tarde, nos estrellamos, exhaustas, en nuestras tiendas de campaña.

Las montañas a lo largo del sur de la Tierra del Fuego son preciosas y un buen campo de entrenamiento para lo que está por venir.

2 thoughts on “The Madness Begins

  1. Jaki and Henry Florsheim says:

    Beautifully descriptive…felt like I was there. What a challenging climb. Prayers and love, Jaki and Henry

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