Nahuel Huapi National Park


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I have high praise for the Argentine National Parks and trail systems. Unlike the Sendero de Chile, the Huella Andina understands that thru-hikers want trails which go straight and connect, not loop in circles.

chulengo

Chulengo– name for a grill and also a baby guanaco. b/c they look alike.

The Argentine guardaparques were, by and large, very kind and appropriate about safety. They never told us we couldn’t, only warned of restrictions and difficult terrain ahead. At the guardhouse near Lago Mascardi, the guard ran through a checklist of gear and quickly and conveniently issued us a permit and map (sort of – more of a pamphlet, actually, but still, we’ve worked with less).

bay

Lago Mascardi was lovely. A young family camped along the shore, father, mother and a batch of beautiful daughters. Something about them spoke warmly to me, and I stopped to say hello. We only had a moment to chat but their enthusiasm was infectious. The girls were shy but also proud to show off their outdoors skills and shoes.

On the long climb which followed, I wondered at the trails and adventures they would one day know. I was excited for them. It was an added bonus when, the next day on a road walk segment, the family passed us again in their car and stopped to say hi and give us a bit of beta on the trail into Bariloche.

Hiking west of the lakes in toward Bariloche, we noticed an odd line in the dirt on the trail. It dragged on and on. Trail Brain tends to go one of 2 directions, over- or under-thinking -an apathetic mush or whirling in purposeless circles. It takes effort to reign it in. So presented with something which makes no sense, I can’t stop wondering and hypothesizing. There are not snakes down here big enough to leave this, and anyway, it didn’t slither.trail

Just as my brain began beating itself against the wall, I look up to see two campesinos on horseback, one bloody cow, and  a pack of dogs. One of the dogs was dragging a rope. Mystery solved.

We conducted proper trail etiquette and asked the lead rider which way we should step off the trail, uphill or downhill. “Uphill,”he barked. This is my default direction to step off but each rider and horse are different, so, when there is the chance, I ask.

They told us about the abandoned homestead ahead, and we parted ways. Now my brain was free to mull on what had happened to that poor cow and why its reclamation required such a group. Camp that night was lovely and solitary.

overflow

water flow at the abandoned homestead

Road walk on a glum rainy day, tour buses pass us in bunches, their breath fogging up the windows, foreheads leaving streaks where they lulled against the pane.  We stopped in a sheltered corner [i.e. – ditch on the side of the road] near a flow of fresh water when two guardaparques passed. They stopped and asked if we knew where we were going and did we have our permit. We said yes, and they waved and drove off. Returning a few minutes later, they again rolled down their window, “you know there is an overlook ahead? There are benches to sit on and everything.”

We stared at them, they stared back, there was a disconnect here. I’m wondering why would I put my shoes back on and leave clean water to walk up to someplace windy and cold. They were no doubt wondering what kind of women would choose to sit in a ditch amidst trees rather than enjoy the view. To their credit, a few minutes later as we passed the overlook, a rainbow appeared over the lake. I felt like Noah seeing the dove; things would not always be wet and glum.

We woke the next morning to overcast skies and began the next segment of trail at a suspension bridge. The water the night before had been milky blue; this morning it was a murky green.

bridge

We circled the end of the lake and then began climbing. The route wound up the valley floor, plants heavy with water poured onto our clothes, soaking us. We donned our rain jackets both for warmth and to keep at least a little dry. We marched through river crossings, uncaring, because our feet were already soaked. We didn’t stop for more than a few minutes one time to eat something before we were too cold and hiked on.

Fortunately by now our bodies are strong, and we were fine with climbing for about 7 hours without stopping – even if only to keep blood flowing.  The autumn colors shimmered beautifully, and even with a low blanket of clouds, we knew the mountain bowl into which we emerged was massive and spectacular. Up to the pass we were more exposed but grateful not to have plants soaking us through. The mist whipped past us, sideways.

fidgit pass

At the top of the pass, we stood in the realm of the gods, and becoming of such, the environment was too harsh for us to last long so, quick, cold, and chased by evening chill, we scrambled down the other side.


Parque Nacional Nahuel Huapi

Traducción por Henry Tovar

Tengo un gran elogio para los parques nacionales argentinos y sistemas de senderos. A diferencia del sendero de Chile, la Huella Andina entiende que los verdaderos senderistas quieren senderos que van más en línea recta  y se conectan, no que se enreden en círculos.

chulengo

Chulengo – nombre para una parrilla y tambien para un guanaco bebe. Se paracen.

Los guarda parques Argentinos eran, por lo general, muy amables y adecuados acerca de la seguridad. Nunca nos dijeron que no podíamos, solo nos advirtieron de las restricciones y las dificultades del terreno por delante. En la caseta de vigilancia cerca del Lago Mascardi, el guardia corrió a través de una lista de control de cosas y convenientemente nos emitió un permiso y un mapa (una especie de mapa – más bien un folleto, en realidad, pero aun así, hemos trabajado con menos).

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El Lago Mascardí era precioso. Una familia joven acampó a lo largo de la orilla, el padre, la madre y un lote de hermosas hijas. Algo acerca de ellos habló me hablo con gusto, y me detuve a saludar. Solo tuvimos un momentos para charlar con entusiasmo era contagioso. Las chicas eran tímidas, pero también orgulloso de mostrar sus habilidades y los zapatos al aire libre.  

En la larga subida que siguió, me preguntaba en los senderos y las aventuras que algún día sabrían. yo estaba emocionada por ello. Fue una ventaja adicional cuando, al día siguiente en un segmento de carretera a pie, la familia nos pasó de nuevo en su coche y se detuvo a saludar y nos dio un poco de la beta en el camino hacia Bariloche.

Hacer senderismo al oeste de los lagos hacia Bariloche, nos dimos cuenta de una línea extraña en la suciedad del camino. Se arrastró una y otra vez. El cerebro senderista tiende a ir a una de dos direcciones, o bajo-o sobre, un círculo de pensamientos apáticos de girar en círculos sin propósito. Se requiere un esfuerzo para reinar en el. Presentándose con algo que no tiene sentido, no puedo dejar de preguntarme y hacer hipótesis. No hay serpientes aquí abajo lo suficientemente grandes como para dejar esto, y de todos no modos se movía sigilosamente por el camino.  

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Al momento que mi cerebro empezó a golpearse con la pared, miré hacia arriba para ver dos campesinos a caballo, una vaca con sangre y un grupo de perros. Uno de los perros arrastraba una cuerda. Misterio resuelto.

Llevamos a cabo una etiqueta de ruta apropiada y le preguntamos al líder del grupo en qué dirección había que bajar el sendero, cuesta arriba o cuesta abajo. “Cuesta arriba”, ladró. Esta es mi dirección por defecto a bajar, pero cada jinete y caballo son diferentes, por lo que, cuando existe la posibilidad, pregunto.

Nos hablaron de la granja abandonada más adelante, y nos separamos. Ahora mi cerebro estaba libre para reflexionar sobre lo que había sucedido a la pobre vaca y por qué su reclamo requiere tal grupo, el campamento esa noche era precioso y solitario.

overflow

El agua fluye en la casa abandonada.

Caminar en un día sombrío y lluvioso, autobuses turísticos nos pasan en cantidades, la respiración se empaña en las ventanas, frentes dejan marcas de los que se arrullaron contra el cristal. Paramos en un rincón protegido (es decir,- zanja al lado de la carretera) cerca de un flujo de agua dulce pasaron dos guarda parques. Se detuvieron y nos preguntaron si sabíamos a dónde íbamos y si teníamos permiso. Dijimos que si, se despidieron y se marcharon. Volviendo a pocos minutos más tarde, otra vez rodaron por su ventana, “¿ustedes saben que hay un mirador más adelante?  hay bancos donde sentarse y todo”.

Nos quedamos viendo hacia ellos, ellos miraron hacia atrás, había una desconexión aquí. Me pregunto por qué iba a poner mis zapatos de nuevo y dejar el agua limpia y subir a un lugar ventoso y frio. se preguntaban, sin duda, “que clase de mujer opta por sentarse en una zanja en medio de árboles en vez de disfrutar de la vista?”. Para su crédito, unos minutos más tarde, al tiempo que pasábamos el mirador, apareció un arcoíris sobre el lago. Me sentía como Noé al ver la paloma; las cosas no serian siempre humadas y sombrías.  

Despertamos la mañana siguiente a cielos cubiertos y comenzamos el siguiente segmento del recorrido,  a un puente colgante. El agua la noche anterior había sido azul lechosa; esta mañana estaba verde turbia.

bridge

Rodeamos el extremo del lago y luego comenzamos a subir. El recorrido terminó en el fondo del valle, plantas pesadas con agua se vertían en nuestra ropa, empampándonos. Nos pusimos nuestras chaquetas de lluvia tanto para el calor y para mantenernos, al menos, un poco secas. Marchamos a través de cruces de ríos, indiferentes, porque nuestros pies ya estaban empapados. No nos detuvimos unos pocos minutos para comer algo antes de que estuviese muy frio para seguir caminando.  

Afortunadamente por ahora nuestros cuerpos son fuertes, y estábamos bien con la escalada durante aproximadamente 7 horas sin parar-aunque sea solo para mantener la sangre que fluye. Los colores del otoño rielaban muy bien, e incluso con una manta baja de nubes que surgió, era masiva y espectacular.

Hasta pasarla estuvimos más expuestas pero agradecidas de no tener plantas que nos empaparan. La niebla azotaba por delante de nosotras, hacia los lados.  

fidgit pass 

En la parte superior del paso, nos encontrábamos en el reino de los dioses, y convirtiéndose en eso, el ambiente era demasiado duro para nosotras, para durar mucho tiempo así, rápido, frío y perseguidas por el frio de la noche, que bajó por el otro lado.

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